¿Qué es la toxina botulínica?

¿Qué es la toxina botulínica? «Químicamente existen ocho tipos de toxina botulínica, pero la que se utiliza para atenuar las arrugas es la exotonina de tipo A, que es la más potente de todas.

Esta toxina paraliza selectivamente y de forma transitoria ciertos músculos del rostro para que el paciente no pueda realizar los movimientos faciales que le producen las arrugas», explica la doctora Martín, directora de la clínica Cocoon de cirugía estética en Granada y especialistas en tratamiento con botox en Granada . Es decir que, según dónde se inyecte, no permitirá fruncir el ceño o elevar las cejas, por ejemplo.

· ¿Por qué se conoce con el nombre de botox? Aunque su nombre genérico es toxina botulínica tipo A, se ha generalizado como «botox», el primer nombre comercial que existió.

· ¿En qué consiste el tratamiento? «En inyectar una pequeña dosis con una aguja finísima en las fibras musculares de la zona que se quiere tratar», explica la doctora Huertas, especialista en cirugía plástica en Granada.

· ¿Sirve para cualquier tipo de arrugas? «Esta técnica es tremendamente eficaz para eliminar el gesto de ceño fruncido, alisar la frente, mejorar las patas de gallo y elevar la cola de las cejas en una sola sesión», indica la doctora Martín. También se emplea para las bandas musculares que aparecen en el cuello y para la papada. En las líneas de alrededor de la boca los resultados no son tan buenos.

· ¿Cuándo se empiezan a ver los efectos? «El resultado se hace evidente a las 24-72 horas, aunque puede tardar hasta una semana», añade el citado especialista. Normalmente, se aconseja una revisión una o dos semanas después de la aplicación, con el fin de controlar los resultados y descartar complicaciones.

· ¿Cuánto dura? la doctora Martín señala que los resultados desaparecen a los 6 u 8 meses, por lo que no se puede hablar de efectos a largo plazo.

· ¿Se puede repetir tantas veces cómo se quiera? «Las repeticiones excesivas pueden tener cierto riesgo de atrofia muscular», advierte la doctora Martín.

· ¿Es doloroso? Como cualquier tratamiento inyectado, resulta molesto y pueden aparecer pequeños hematomas.

· ¿Tiene contraindicaciones? Como todo fármaco, la toxina botulínica A puede dar lugar a efectos adversos. La doctora Martín las enumera, aunque son muy poco frecuentes:

· Cada vial contiene 0,5 mg de albúmina humana y 0,9 mg de cloruro sódico, lo que se deberá tener en cuenta por si el paciente tiene hipersensibilidad a alguno de estos dos componentes.

· Aunque mujeres tratadas con toxina sin saber que estaban embarazadas no han tenido ningún problema, la falta de estudios al respecto hace que se clasifique como fármaco tipo C y se desaconseje durante el embarazo o durante el periodo de lactancia.

· No está indicado si padece miastenia grave o síndrome de Eaton Lambert, ni si tiene piel redundante o exceso de grasa.

· Aminoglucósidos, penicilamina, quinina y bloqueantes de los canales de calcio potencian los efectos de la toxina, por lo que debe suspender su tratamiento una semana antes, así como el de ácido acetilsalicílico, ibuprofeno y vitamina E.

· Hay personas que mantienen la posición de las cejas a expensas de la contracción del músculo frontal; si se paraliza dicho músculo, se eliminarán las arrugas frontales, pero la frente caerá sobre los ojos.

· Los pacientes con perfil psicológico inestable son malos candidatos porque tienen tendencia a plantear expectativas y objetivos irreales y generalmente quedan insatisfechos o se arrepienten.

· ¿Y efectos secundarios? Los efectos colaterales generales pueden ser náuseas, cefalea, fatiga, mareos, síntomas gripales y enrojecimiento cutáneo distante al punto de inyección, aunque son poco frecuentes. Los efectos locales-dolor, edema, eritema…- remiten enseguida y se suelen deber a una técnica inadecuada a la hora de introducir la inyección o a las dosis.

· ¿Pueden surgir complicaciones post-tratamiento? Sí. Y varían según la zona. En el ceño, la más frecuente es que puede «caerse» el párpado superior, pero es transitoria (2-4 semanas). En la frente, se puede perder la expresividad y producirse una contractura muscular que las deje «levantadas» o «caídas». En las patas de gallo, pueden surgir líneas residuales y doble visión. En los músculos del cuello puede darse una debilidad cervical o disfagia cuando una dosis alta se difunde a la laringe o por una inyección en el esternocleidomastoideo.

· Por último, en un 2 por ciento de pacientes la toxina fracasa o funciona sólo parcialmente, bien porque el organismo fabrica anticuerpos contra esa toxina, bien porque el fármaco estaba conservado, mezclado o inyectado incorrectamente. Como alternativa hay otros tratamientos de medicina estética que pueden ayudar al rejuvenecimiento, tales como el ácido hialurónico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *