Lavarse las manos con frecuencia evita los catarros

La gripe y el resfriado son dos de los problemas que se presentan con mayor frecuencia en la farmacia. Las similitudes que comparten ambas patologías hacen que el paciente, en ocasiones, no distinga entre ellas. Esto es provocado porque ambas enfermedades suelen englobar un gran número de trastornos que tienen en común el afectar a las vías respiratorias altas y cuyos síntomas son, en líneas generales, similares.

La gripe y el resfriado son enfermedades que se transmiten principalmente por medio de las gotitas que quedan en el ambiente al hablar, toser o estornudar. Pero hasta aquí llegan las similitudes, ya que los síntomas no siempre son los mismos, ni aparecen con la misma intensidad. Básicamente los resumimos así:

  • La gripe suele aparecer de forma repentina y acompañada de una fiebre alta de hasta 40 grados y escalofríos. Durante la enfermedad el paciente suele tener dolor de cabeza, molestias en la garganta y dolor muscular generalizado. Además, puede aparecer una tos seca. Esta patología suele durar aproximadamente de 3 a 5 días.
  • El resfriado (también conocido como catarro común, constipado, rinofaringitis aguda o coriza) suele aparecer de forma lenta y sin fiebre. Son típicos los estornudos, la irritación de los ojos, la ronquera, la tos y una abundante secreción nasal. Suele durar de 8-10 días.

 

Para tratar de evitar estos síntomas o paliarlos, los expertos recomiendan una serie de consejos o medidas higiénico-sanitarias que se comparten para ambos trastornos. Destacamos entre ellos:

  • Utilizar siempre que sea necesario pañuelos de papel.
  • Lavarse las manos de forma frecuente.
  • Aumentar el consumo de líquidos (beber mucha agua o zumos de naranja o limón con miel).
  • Evitar ambientes muy cargados provocados por el humo o por estar mal ventilados.
  • Huir de los cambios constantes de temperatura.
  • Humidificar ambientes.

 

La gripe sólo puede prevenirse mediante la vacunación que se suele realizar a principios de la estación otoñal. La vacuna se renueva anualmente ya que el virus muta. Hay una serie de personas, denominadas de alto riesgo para las que esta vacunación está especialmente indicada, de entre las que destacamos:

  • Personas de edad avanzada. Generalmente los mayores de 65 años.
  • Residentes en instituciones y pacientes de cualquier edad que sufran enfermedades con una tipología crónica.
  • Pacientes que tengan trastornos del sistema inmunitario.
  • Adultos y niños con trastornos crónicos del sistema pulmonar o cardiovascular.
  • Adultos y niños que han sido hospitalizados debido a enfermedades crónicas.
  • Infección por el Virus de Inmunodefi ciencia Adquirida (VIH).
  • Personal sanitario o cualquier otro profesional que mantenga contacto frecuente con pacientes de alto riesgo de contraer dichas patologías.
  • Personas que desempeñan servicios especiales para la comunidad.

 

Otro tema relacionado y de gran importancia es la solicitud, por parte de los enfermos, de antibióticos sin prescripción médica para tratar estas patologías de las vías respiratorias.

El deber del profesional farmacéutico en este caso debe ser dar a entender a la persona que lo solicite que la gripe es una enfermedad diferente al resfriado y que estas patologías no se deben tratar con ninguna clase de antibióticos. Ambas son originadas por virus, no por bacterias, por lo que no se debe usar este tipo de fármacos. Y menos aún sin receta.

Finalmente, es necesario recordar que estos trastornos pueden llegar a tratarse mediante especialidades farmacéuticas que no necesitan receta, pero a estos pacientes el farmacéutico debe darles a entender que si bien no necesitan receta, no significa que sean inocuos.

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